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Lo que un medidor sabe y lo que no

Un anillo o un reloj no mira dentro de su cabeza. Deduce su sueño a partir del movimiento, la frecuencia cardiaca y a veces la temperatura, y con eso calcula una fase del sueño. Un laboratorio del sueño mide la propia actividad cerebral. Es la diferencia entre una estimación y una medición.

En comparación con las mediciones de laboratorio, los dispositivos de consumo reconocían bien el sueño, pero mucho peor los momentos de vigilia, y su clasificación de las fases del sueño era desigual. En las noches alteradas, justo las que uno quiere conocer, lo hacían peor. Los dispositivos más recientes han mejorado, pero el principio sigue siendo el mismo.

Cuando medir se convierte en dormir peor

En 2017, unos investigadores del sueño describieron a pacientes tan obsesionados con su puntuación de sueño que su descanso empeoró. Lo llamaron ortosomnia, por analogía con la ortorexia: una obsesión poco sana por vivir de forma sana.

Un patrón habitual: quedarse más tiempo en la cama para subir la puntuación. Pero estar en la cama más tiempo del que se duerme hace el sueño más ligero e inquieto, y por eso la terapia del sueño suele prescribir lo contrario. Quien se acuesta para alcanzar una cifra ya no duerme para descansar.

Cómo usar bien un medidor

Fíjese en semanas, no en noches. Una mala puntuación no dice nada; una tendencia a lo largo de un mes, quizá sí.

Úselo para lo que mide bien: cuándo se acuesta, con qué regularidad y cuánto tiempo pasa en la cama. Tome los porcentajes de sueño profundo y sueño REM con mucha cautela.

Y si nota que la puntuación le inquieta, guárdelo dos semanas y preste atención a cómo se siente. No es un fracaso; es la propia conclusión de los investigadores.

Una cama no se juzga por una puntuación

Si una cama le conviene no se puede leer en una noche con un anillo. Cómo se acuesta, con qué frecuencia se da la vuelta, si se despierta con rigidez y cómo se siente a las diez de la mañana: eso dice más.

En una estancia nocturna en SleepSpa ofrecemos una medición del sueño, pero como apoyo a la conversación, no como una cifra con la que elegir una cama. Si prefiere no medir, duerme sin ella. Es una manera perfectamente válida de estar aquí.

Fuentes

  1. Baron et al. (2017). Orthosomnia: Are Some Patients Taking the Quantified Self Too Far? Journal of Clinical Sleep Medicine.
  2. Chinoy et al. (2021). Performance of seven consumer sleep-tracking devices compared with polysomnography. Sleep.
  3. de Zambotti et al. (2019). Wearable Sleep Technology in Clinical and Research Settings. Medicine & Science in Sports & Exercise.

Preguntas frecuentes

¿Hasta qué punto es fiable un medidor de sueño?

Bastante fiable para saber si ha dormido y cuánto tiempo, menos para el tiempo despierto y menos aún para la clasificación de las fases del sueño. Pierde precisión en las noches alteradas. Úselo para ver tendencias a lo largo de semanas, no para juzgar una sola noche.

¿Qué es la ortosomnia?

Un término de la medicina del sueño (2017) para las personas cuyo sueño empeora porque se obsesionan con sus datos de sueño, por ejemplo quedándose más tiempo en la cama para obtener una puntuación mejor.

¿Puede un medidor decirme si un colchón es mejor?

Como mucho a lo largo de varias semanas, y aun así con mucho ruido. Cómo se acuesta y cómo se siente por la mañana dicen más que la diferencia de puntuación entre dos noches.